50 Deseos

AlizeeQuerido V,

Después de tantos años, ¿me dejas que te llame así? ¿verdad?  Aquí estamos otro año más. Otro año de terrible escasez por mi parte y dejadez por la tuya. Sinceramente pienso que nos falta comunicación, y créeme que no va a quedar por mí. Así que este año te lo voy a poner fácil. Muy fácil querido. El mundo se entiende últimamente en paquetes de 50 Sombras, yo no. Yo prefiero entenderme a golpe de deseos. Soy más de deseos que de sombras, fíjate. Seré rara, será eso. Deseos para aquel al que me tienes que ayudar a encontrar ¿es tu trabajo no? Pues te los voy a decir, así no podrás decir que no sabes lo que quiero y no tendrás dudas. Yo es por ayudarte. ¿Estás listo? Apunta…: Sigue leyendo

El Club Noir – III

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hide fear curiosity III

Con las piernas temblando y recuperando la respiración vuelvo al portón. Lo miro por última vez. En un segundo lo sé. No debería haber venido.  No. Realmente no me atrevo, por mucho que lo desee, que lo necesite. Quise pensar que sí, me dejé llevar por la excitación, pero la realidad es que siempre supe que daría la vuelta. El nudo en el estómago empieza a tornarse en ese otro nudo en la garganta tan familiar. No he sido capaz. De nuevo no soy capaz. Quiero ser capaz. Sigue leyendo

El Club Noir

I

Estoy en la acera, sola. No se de dónde he sacado el valor para llegar allí. El corazón me late a mil y tengo un nudo en el estómago.

-Respira. Al menos intenta controlar la respiración, eso te calmará– Me digo.

Cierro los ojos e intento regular la respiración. Escucho el sonido del tráfico fluido. La ciudad se mueve, sale a cenar, a tomar unas copas… la ciudad sigue su movimiento.  Abro los ojos y miro el portón negro que tengo delante de mí. De arco de medio punto, el portón es de madera lacada en negro mate, de unos tres metros de altura y con dos hojas. En una de ellas hay una puerta de acceso con un aldabón de hierro forjado.  A la izquierda, en la fachada blanca,  en una placa de metacrilato, con letras elegantes y muy minimalista está el nombre NOIR.  La puerta del portón está entornada. Sólo hay que empujar un poco para entrar. (Contessa Pandora) Sigue leyendo

La caja de Pandora

Pandora abrió su ánfora y el miedo salió.

 

Lo que tantas veces he fantaseado. Lo que tantas veces he deseado. Ya está. El primer paso está dado: En menos de 24 horas he quedado con un desconocido sólo para follar. Así de claro, así de explicito de antemano. Así de fácil. Así de difícil. Así de real.

– Me va la caña, lo duro. Te aviso. – He follado poco. ¿Me llevas contigo?-

Estoy cerrando los ojos y tirándome de cabeza. Intentando no pensar por una vez si hay agua o no. Es lo que tantas veces he fantaseado. Lo que tantas veces he deseado. Lo que quiero. Sexo.

– Esta soy yo ¿aceptas? – Sí.-

Me da vueltas la cabeza, si, dudo, no, pros, no, para, dudas, por qués, si, nudo, no, seguro, quiero, sigue, culpable, para quién. Respira. Me tiemblan las manos y tengo nudos a medio desatar. Está delante de mí y sólo depende de mí. Uno de los diques a romper. Respira.

Supongo que sólo necesito que alguien me diga que todo va a ir bien. Pero no hay nadie, sólo un desconocido que espera mi llamada. Respira.

CP