Me encanta


orgasmo femenino

Me encanta que me hagas gritar cuando me falta el aire.
Me encanta tener que clavarte las uñas mientras me retuerzo.
Me encanta tu orden: “dámelo“. Me encanta obedecer y dártelo.
Me encanta ver tu cara en ese momento.
Me encanta, entonces, poder cerrar los ojos y recuperar la respiración mientras me abrazas.

Me encanta.

Me encanta correrme en tus dedos.

Pandora.

Imagen: De November Girl, Wild Dream. 1966.

By Sam Haskings

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El Masaje

A D. Por todas las pruebas conjuntas. Gracias Amor.  

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Había tenido un día muy duro en el trabajo, además, a la vuelta, una avería en el autobús y un retraso en el metro habían hecho que mi cansancio se uniera a una mezcla de rabia, frustración y mala leche en general.

Abro la puerta de casa. Música. Suave, lejana, apenas perceptible, pero si lo suficiente como para que me dibuje una sonrisa en la cara. Tú ya has llegado, y claramente tienes algo en mente. Todo a oscuras, salvo por el camino de velas que dirige mis pasos hacía la habitación; un cálido y relajante aroma invade la estancia.

Hola cariño – me dices al oído- olvídate del trabajo, ya estás en casa, relájate. Sigue leyendo

El Club Noir – III

Previo I & II 

hide fear curiosity III

Con las piernas temblando y recuperando la respiración vuelvo al portón. Lo miro por última vez. En un segundo lo sé. No debería haber venido.  No. Realmente no me atrevo, por mucho que lo desee, que lo necesite. Quise pensar que sí, me dejé llevar por la excitación, pero la realidad es que siempre supe que daría la vuelta. El nudo en el estómago empieza a tornarse en ese otro nudo en la garganta tan familiar. No he sido capaz. De nuevo no soy capaz. Quiero ser capaz. Sigue leyendo

Buenos Días

durmiendoMe doy la vuelta y tu cuerpo está ahí, tibio y tranquilo. Te rodeo con mi brazo y meto mi pierna entre las tuyas. Me acoges sin pensarlo, dormito cálida. Te siento respirar. Te siento en mi pierna. Tibio. Sonrío para mí  y me arrebujo contigo. Tú sueñas y yo empiezo a notar tu cuerpo contra el mío. A quererlo contra el mío aún más. Sigue leyendo

El Club Noir

I

Estoy en la acera, sola. No se de dónde he sacado el valor para llegar allí. El corazón me late a mil y tengo un nudo en el estómago.

-Respira. Al menos intenta controlar la respiración, eso te calmará– Me digo.

Cierro los ojos e intento regular la respiración. Escucho el sonido del tráfico fluido. La ciudad se mueve, sale a cenar, a tomar unas copas… la ciudad sigue su movimiento.  Abro los ojos y miro el portón negro que tengo delante de mí. De arco de medio punto, el portón es de madera lacada en negro mate, de unos tres metros de altura y con dos hojas. En una de ellas hay una puerta de acceso con un aldabón de hierro forjado.  A la izquierda, en la fachada blanca,  en una placa de metacrilato, con letras elegantes y muy minimalista está el nombre NOIR.  La puerta del portón está entornada. Sólo hay que empujar un poco para entrar. (Contessa Pandora) Sigue leyendo