Habitación 346

La vista es nuestro mayor censor y nuestro mayor prejuicio. Nuestro mayor miedo.

 

erotica

 

Será al revés. Tú me podrás ver y  yo estaré ciega.

¿Estás segura?

Sí. 

Y recuerda: Si no te gusta lo que ves, siempre podrás decidir darte la vuelta e irte. Si lo haces sólo te pido que lo hagas en silencio y sin mirar atrás.

Nunca. 

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50 Deseos

AlizeeQuerido V,

Después de tantos años, ¿me dejas que te llame así? ¿verdad?  Aquí estamos otro año más. Otro año de terrible escasez por mi parte y dejadez por la tuya. Sinceramente pienso que nos falta comunicación, y créeme que no va a quedar por mí. Así que este año te lo voy a poner fácil. Muy fácil querido. El mundo se entiende últimamente en paquetes de 50 Sombras, yo no. Yo prefiero entenderme a golpe de deseos. Soy más de deseos que de sombras, fíjate. Seré rara, será eso. Deseos para aquel al que me tienes que ayudar a encontrar ¿es tu trabajo no? Pues te los voy a decir, así no podrás decir que no sabes lo que quiero y no tendrás dudas. Yo es por ayudarte. ¿Estás listo? Apunta…: Sigue leyendo

El Club Noir – III

Previo I & II 

hide fear curiosity III

Con las piernas temblando y recuperando la respiración vuelvo al portón. Lo miro por última vez. En un segundo lo sé. No debería haber venido.  No. Realmente no me atrevo, por mucho que lo desee, que lo necesite. Quise pensar que sí, me dejé llevar por la excitación, pero la realidad es que siempre supe que daría la vuelta. El nudo en el estómago empieza a tornarse en ese otro nudo en la garganta tan familiar. No he sido capaz. De nuevo no soy capaz. Quiero ser capaz. Sigue leyendo

El Club Noir

I

Estoy en la acera, sola. No se de dónde he sacado el valor para llegar allí. El corazón me late a mil y tengo un nudo en el estómago.

-Respira. Al menos intenta controlar la respiración, eso te calmará– Me digo.

Cierro los ojos e intento regular la respiración. Escucho el sonido del tráfico fluido. La ciudad se mueve, sale a cenar, a tomar unas copas… la ciudad sigue su movimiento.  Abro los ojos y miro el portón negro que tengo delante de mí. De arco de medio punto, el portón es de madera lacada en negro mate, de unos tres metros de altura y con dos hojas. En una de ellas hay una puerta de acceso con un aldabón de hierro forjado.  A la izquierda, en la fachada blanca,  en una placa de metacrilato, con letras elegantes y muy minimalista está el nombre NOIR.  La puerta del portón está entornada. Sólo hay que empujar un poco para entrar. (Contessa Pandora) Sigue leyendo

La petite Mort


Botones obedientes, el ritmo lento de la cremallera, caricias que no piden permiso.
Cierro los ojos, la mente en blanco. En Rojo. No, mejor en negro.
Puedo sentir cada centímetro de mi cuerpo. Un susurro al oído, un beso en el cuello, mi piel se pone en guardia. Un dedo repasa mis labios, mi lengua investiga, los saborea. Zigzaguea húmedo hacía mis pezones, los bordea, los pellizca con suavidad. Adivino unos labios bajando en mi vientre. Despacio, recreándose en mi ombligo, posándose dulcemente sobre mis braguitas. Millones de partículas bullen dentro de mi. Un suave roce avanza por el interior de mi muslo, cómplice de mis deseo se cuela entre mis piernas. Me acaricia. Me hace estremecer. Mi excitación se desborda. Muerdo mi labio inferior, mis manos apresan las sábanas, aprieto las nalgas, suspiro entrecortadamententrego a la mas bella agonía. ..hhh.. siento que voy a explotar.

El blanco lo inunda todo. Sólo escucho un lejano tic tac. Estoy flotando.
¿Cuánto tiempo llevo aquí?
Veo una puerta. Se abre. Siento un hormigueo, algo me empuja hacía ella. Es el latido de mi corazón.

Ven aquí, abrázame.

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