Habitación 346

La vista es nuestro mayor censor y nuestro mayor prejuicio. Nuestro mayor miedo.

 

erotica

 

Será al revés. Tú me podrás ver y  yo estaré ciega.

¿Estás segura?

Sí. 

Y recuerda: Si no te gusta lo que ves, siempre podrás decidir darte la vuelta e irte. Si lo haces sólo te pido que lo hagas en silencio y sin mirar atrás.

Nunca. 

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Buenos Días

durmiendoMe doy la vuelta y tu cuerpo está ahí, tibio y tranquilo. Te rodeo con mi brazo y meto mi pierna entre las tuyas. Me acoges sin pensarlo, dormito cálida. Te siento respirar. Te siento en mi pierna. Tibio. Sonrío para mí  y me arrebujo contigo. Tú sueñas y yo empiezo a notar tu cuerpo contra el mío. A quererlo contra el mío aún más. Sigue leyendo

El Club Noir

I

Estoy en la acera, sola. No se de dónde he sacado el valor para llegar allí. El corazón me late a mil y tengo un nudo en el estómago.

-Respira. Al menos intenta controlar la respiración, eso te calmará– Me digo.

Cierro los ojos e intento regular la respiración. Escucho el sonido del tráfico fluido. La ciudad se mueve, sale a cenar, a tomar unas copas… la ciudad sigue su movimiento.  Abro los ojos y miro el portón negro que tengo delante de mí. De arco de medio punto, el portón es de madera lacada en negro mate, de unos tres metros de altura y con dos hojas. En una de ellas hay una puerta de acceso con un aldabón de hierro forjado.  A la izquierda, en la fachada blanca,  en una placa de metacrilato, con letras elegantes y muy minimalista está el nombre NOIR.  La puerta del portón está entornada. Sólo hay que empujar un poco para entrar. (Contessa Pandora) Sigue leyendo

La petite Mort


Botones obedientes, el ritmo lento de la cremallera, caricias que no piden permiso.
Cierro los ojos, la mente en blanco. En Rojo. No, mejor en negro.
Puedo sentir cada centímetro de mi cuerpo. Un susurro al oído, un beso en el cuello, mi piel se pone en guardia. Un dedo repasa mis labios, mi lengua investiga, los saborea. Zigzaguea húmedo hacía mis pezones, los bordea, los pellizca con suavidad. Adivino unos labios bajando en mi vientre. Despacio, recreándose en mi ombligo, posándose dulcemente sobre mis braguitas. Millones de partículas bullen dentro de mi. Un suave roce avanza por el interior de mi muslo, cómplice de mis deseo se cuela entre mis piernas. Me acaricia. Me hace estremecer. Mi excitación se desborda. Muerdo mi labio inferior, mis manos apresan las sábanas, aprieto las nalgas, suspiro entrecortadamententrego a la mas bella agonía. ..hhh.. siento que voy a explotar.

El blanco lo inunda todo. Sólo escucho un lejano tic tac. Estoy flotando.
¿Cuánto tiempo llevo aquí?
Veo una puerta. Se abre. Siento un hormigueo, algo me empuja hacía ella. Es el latido de mi corazón.

Ven aquí, abrázame.

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