El Club Noir (V)

 Previo III & IV

castaño ojos

¿Qué me estaba pasando? ¿Qué enajenación me había poseído para darle la mano a un extraño y aferrarme a ella con esas ganas y esa… necesidad? Y aún más… ¿Quién era esa loca que se había alzado sobre sus tacones y le había susurrado a ese hombre a ver si quería ser su mentor?

Desde que cruzamos la mirada algo me llevó a hacer todo eso y ahora me encontraba frente a él cenando en ese enigmático club del que ya era miembro. Levanto la mirada de la ensalada templada de queso de cabra con frutos secos que nos habían servido y me paro a observarle.

Ojos castaños, sus cejas dan un toque sombrío y embaucador que hace que su mirada tenga una intensidad que conecta directamente con lo más profundo de mi ser. Sus labios son finos, apenas destacan entre la cuidada barba que los rodea, pero, fijándome detenidamente, observo con sorpresa como, justo bajo cada comisura, tiene sendos pequeños lunares.

Sonrío ante ese curioso detalle, la cuidada y dura barba envuelve su mentón con elegancia. Paso a observar sus manos, son grandes y fuertes, las venas se marcan en ellas bajo la piel dibujando sombras y relieves. Se mueve con elegancia, de él emana un aura de autoridad y seguridad que atrae inexorablemente.

No hay muchas palabras, estamos asimilando lo que en pocos minutos ha sucedido, el vino tinto con el que acompañamos el segundo plato nos suelta la lengua y relaja nuestra conversación, es plenamente del efecto de su mirada sobre mi y lo utiliza a placer.

Tras la cena, decidimos seguir conociéndonos mejor antes de adentrarnos en el mundo que el club Noir nos ofrece, buscamos un rincón alejado y encontramos un pequeño salón con un ornamentado sofá y una mesa baja con elaboradas tallas de madera en sus patas.

Al lado del sofá hay una pequeña butaca, él se sienta y con la mirada me indica que yo lo haga en la esquina más próxima a él, de esta forma nuestra conversación fluye de frente a frente con la cercanía suficiente como para ser intima.

Conforme hablamos, observó como su mirada se escapa a mis labios furtivamente, es un hombre con las ideas muy claras, decidido en su vida personal y profesional me cuenta que es muy exigente en todas las facetas de su vida y que su exigencia solo es equiparable a su curiosidad y eso es lo que le ha llevado hasta ese club.

Su mano acaricia mi rodilla en círculos, para él es un gesto distraído, pero yo no puedo evitar sentir un hormigueo de lo más excitante cada vez que su pulgar rodea la curva de mi rodilla con una lenta y cálida cadencia.

De repente, sus ojos no se separan de mis labios, sigue hablando y escuchando, pero no deja de mirar mis labios, la garganta se me seca, mi lengua los humedece y la excitación aumenta, ¿Qué hace? ¿Por qué no deja de mirarlos? ¿Qué espera? Es increíble como un gesto tan tonto como una mirada puede ponerme tan nerviosa.

De pronto, su mirada sube hasta mis ojos y la intensidad de los suyos se vuelve ahora fuego, esos ojos castaños se clavan en los míos  y me encogen el estomago, lentamente se inclina hacia mí y yo repito su movimiento, sus ojos no se separan de los míos y no dejan que los míos se alejen.

Cuando está a unos centímetros de mis labios se detiene y veo como una pequeña y malévola sonrisa se dibuja en su cara. No lo dudo y, al tiempo que cierro los ojos, recorro la distancia que nos separa para que nuestros labios se junten en una suave caricia.

Sus labios pellizcan los míos con suavidad, con ternura, recorre cada centímetro como queriendo aprenderlos, su lengua se abre paso a través de mi boca y acaricia la mía con sumo cuidado, sin prisa, controlando cada movimiento que hace que algo vaya creciendo dentro de mí y haga que sea yo la que pierde el control.

No puedo más, me dejo llevar y mis brazos rodean su cuello y mi boca y todo mi ser se entrega al placer, a su placer, sus manos acarician mi espalda, acarician mi cuello y mi cara, sus dientes juegan ahora con mis labios y con mi lengua, mi respiración se agita y, cuando quiero darme cuenta, estoy de rodillas entre sus piernas y abrazada a ellas soy consciente de que ese es mi lugar. (Fenix 15 Mayo 15 )

El Club Noir

Imagen: Federico Eagle Vision by  namecchan

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